Tendencias globales de la RSE

Expertos en Sustentabilidad debatieron sobre el Estado de la RSE a nivel mundial y regional en la última Jornada que organizó la AMIA a través de su Programa Valor. En la nota, los main topics del panel que reunió a Carmelo Angulo Barturén (Presidente de Unicef España); Dante Pesce (Director de Vincular Chile y Asesor Especial sobre Políticas Públicas de América Latina del Pacto Global de las Naciones Unidas); Cristina López (Co-Secretaria del Comité Estratégico de Responsabilidad Social del IRAM); Gabriel Berger (director de la Escuela de Administración y Negocios, y del Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés). Panel que moderó la periodista Alejandra Scigliano, directora de UniRSE.

El encuentro se llevó a cabo el jueves 10 de abril en el Auditorio de AMIA en Buenos Aires y tuvo como objetivos posicionar a la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) en cadena de valor como eje prioritario en la agenda de las empresas y del país; reflexionar sobre la importancia de generar valor compartido; y promover las prácticas sustentables por parte de los distintos actores.

Entre los aspectos más relevantes que se profundizaron durante el primer panel se destacaron los siguientes testimonios e ideas:

Alejandra Scigliano (directora de UniRSE):
“Es importante que la RSE y la Sustentabilidad sean parte de la agenda de todas las empresas, grandes, medianas y pequeñas. Y que el concepto extendido a toda la cadena de valor, tenga como destinatarios finales a todos los ciudadanos. Al mismo tiempo tenemos que ser consumidores responsables como parte de la cadena de valor”.

Carmelo Angulo Barturén (presidente de UNICEF España):
– “Estamos en una fase en la que hemos pasado de la RSE (que es voluntaria) a las empresas y los derechos humanos. Estamos pasando de la voluntariedad a la obligatoriedad. Por que los Derechos Humanos (DDHH) son universales y obligatorios, aquí y fuera, lo cual supone un reto en la cadena de valor. Ya no solamente es algo que tú quieres o puedes hacer, es algo a lo que te obligan las Convenciones que tu país ha firmado y ratificado, y que los países donde llega tu cadena de valor también han firmado y ratificado. Esto implica otro nivel de compromiso, de reporting, de impacto en la empresa. Estamos dando un salto en Europa y creo que nos encontramos frente a un estadío más de la RSE. Un tema muy importante para discutir”, señaló con relación al Plan Nacional de Empresas y RRHH que esta desarrollando el gobierno español.
– “Las sociedades exitosas se basan en una concertación social que yo llamo la “triple hélice”: gobiernos, empresas y sociedad civil. Entre todos discutimos este Plan para llegar a un texto consensuado que refleja la premisa: El Estado tiene obligación de promover y proteger los DDHH. Las empresas tienen el deber y obligación de respetarlos; y en caso de violación de los DDHH las empresas y los estados deben remediar y reparar el daño causado del cual son responsables.”
– “Lo sucedido en Bangladesh pone en evidencia la peligrosidad de las cadenas de valor, donde suelen cometerse las mayores violaciones a los DDHH. Por eso las empresas están tomando el tema muy seriamente al mismo tiempo que está instalándose en la agenda internacional como prioridad. En este proceso la “debida diligencia” se está volviendo obligatoria.”
– “Los “reportes integrados” generan mayor transparencia sobre aquello que hay que reportar y cómo hacerlo. En Europa, rendir cuentas y “hacerse cargo” de lo que se hace ya no será voluntario. Las empresas -y no sólo ellas, sino todos los sectores- deberán rendir cuentas y reportar en cuatro niveles, por eso los reportes integrados son muy importantes.”
– “En el escenario actual, gobierno, empresas y sociedad civil deberán atacar dos cosas: el cambio climático y la desigualdad. Son los dos grandes desafíos que tenemos por delante.”

Dante Pesce (Director de Vincular Chile y Asesor Especial sobre Políticas Públicas de América Latina del Pacto Global de las Naciones Unidas):
– “En los últimos años cambió el contexto de la RSE. Cambiaron las normas internacionales consensuadas en principios rectores (por ejemplo, la guía GRI versión G4) y a nivel conceptual en ideas como “diligencia debida”, ampliada a los aspectos sociales y ambientales más allá de lo tradicionalmente financiero. Ahora el foco está puesto en la materialidad (impactos) y no en los indicadores (…) En la última Cumbre para el Desarrollo Sostenible realizada en Río, se acordaron dos párrafos con gran repercusión posterior: el 46, que hace un llamado a que los gobiernos creen un marco que facilite el comportamiento responsable de las empresas como una forma de contribuir al desarrollo sostenible (es decir, un llamado a la intervención gubernamental). Y el párrafo 47, con relación a los reportes, que establece reforzar la transparencia y rendición de cuentas, especialmente en las grandes empresas, para empujar por esa vía la mejora continua del comportamiento responsable empresario en el marco del desarrollo sostenible”.
– Con relación a los aspectos fundamentales de la nueva guía GRI G4 y su importancia para la cadena de valor, observa un cambio fundamental con respecto a las versiones anteriores: Ahora el foco está puesto en la materialidad y no en los indicadores. La nueva guía constituye además una versión más exhaustiva, contiene 21 criterios nuevos para la dimensión “gobierno corporativo”. Dentro de ellos, un punto clave es si el directivo de la empresa está entrenado para evaluar los temas que hacen al gobierno empresarial. Hay además una nueva definición de “empresa”, donde se incluye reportar las operaciones en otros países. También se incorporan 9 puntos con relación a la “cadena de valor” y la gestión de los impactos. El problema está en la evaluación de las exigencias de las grandes empresas (GEs), dado que éstas se vuelcan a trabajar con los proveedores que se encuentran en mejor situación y no ayudan a los que se encuentran en mayores condiciones de precariedad.
– Señala que existe un rol muy importante para el Estado en la gestión de sus proveedores (Compras Públicas) y cómo se contratan. La cadena de valor de las empresas públicas involucra una porción muy grande del PBI. Existe un proyecto del BID y la OEA con criterios socio ambientales y de buen gobierno en la contratación pública, aún incipiente en la región pero muy desarrollado en Europa, donde las empresas públicas deben demostrar debida diligencia (“Best Practice Obligation”).

Cristina López (Co-Secretaria del Comité Estratégico de Responsabilidad Social del IRAM):
-Con respecto a cómo la ISO 26000 fue adoptada en Argentina, asegura que muchas GEs están adoptando la norma para hacer sus reportes de RSE. El punto de partida de la ISO es la integración y la debida diligencia, y su base la transformación de la gestión organizacional. La guía GRI G4 se complementa con la ISO: “son la pareja perfecta, pueden trabajar sinérgicamente como herramientas operativas que permiten identificar impactos”. La ISO ayuda armonizar conceptos y distintas directrices internacionales en torno a las relaciones entre DDHH, Empresas y RSE.
-En este sentido, observa que las GEs están comenzando a definir políticas de DDHH y reconociendo cada vez más los impactos de su actividad empresarial. Ahora bien, es un gran problema si el directivo no tiene el nivel de competencia que le permita ver las situaciones de riesgo en su compañía que pueden afectar a los DDHH. En este marco, las empresas tienen que tomar el riesgo de toda su cadena de valor, analizar las causas e incidir en ellas. Es importante pensar en planes de sustentabilidad apoyados en el respeto de los DDHH como sucede en España y otros países de Europa.

Gabriel Berger (director de la Escuela de Administración y Negocios, y del Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés):
-Investigando sobre “negocios inclusivos” y cómo aparece este tema en la cadena de valor, comienza a advertir que son una oportunidad de negocio que incluye a los sectores con menos ingresos como proveedores de las empresas. Un fenómeno muy diverso que incluye a los “negocios verdes” y las llamadas “empresas B”, que se crean con el propósito de reducir impactos ambientales y sociales, utilizando al mercado como instrumento. Se trata de un nuevo modelo de certificación que se está comenzando a usar en el país. La pregunta que surge es si las “Empresas B” son fenómenos de marketing o, efectivamente, un nuevo modo de hacer negocios, más sustentable.
-Hace foco en cómo las empresas desarrollan prácticas y políticas de vinculación equitativas y justas con sus proveedores. En esta dirección, los “negocios inclusivos” constituyen herramientas para que los sectores de menores recursos se apropien del valor económico de lo que generan y mejoren su calidad de vida. Para las empresas, es un instrumento que permite que el valor económico se distribuya mejor en la sociedad.

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