Experiencias de los Programas del BID en Latinoamérica

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En el marco de la 1º Jornada de RSE que organizó la AMIA a través de su Programa Valor, los directivos de los programas del cluster BID/Fomin en Latinoamérica compartieron sus respectivas experiencias y lecciones aprendidas. En la nota, los testimonios más destacados.

El encuentro se llevó a cabo el jueves 10 de abril en el Auditorio de AMIA en Buenos Aires y tuvo como objetivos posicionar a la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) en la cadena de valor como eje prioritario en la agenda de las empresas y del país; reflexionar sobre la importancia de generar valor compartido; y promover las prácticas sustentables por parte de los distintos actores.

Entre los aspectos más relevantes que se profundizaron durante el segundo panel se destacaron las siguientes ideas:

Pablo Frederick (Caso Acción RSE, Chile):
• Observó que si bien hay un mayor camino recorrido, la necesidad de seguir incentivando el tema de la cadena de valor es muy grande. Porque aporta valor a los productos/servicios y es una motivación para las PYMES, a las que les trae muchas ventajas. “Cuando hablamos de sustentabilidad hoy estamos hablando de valor agregado”, señala, entonces ya no es una cuestión de elección para las PYMES, ni para ninguna otra empresa.
“Uno de los desafíos es cómo hacer para qué las leyes se cumplan en la cadena de valor, tanto por parte de la empresa mandante como de los proveedores a fin de ser elegidos por ellas”.
• Con relación al financiamiento de este tipo de iniciativas de trabajo de la RSE en cadena de valor, señaló que es importante el rol del Estado en la valoración de la RSE como un modo de mejorar la realidad de las PYMES.
• Si bien se habla mucho de la responsabilidad del Estado en la temática, es igualmente necesario generar una cultura de la responsabilidad en los clientes y consumidores, que paulatinamente comienzan a ser más exigentes en cuanto a estándares de calidad y responsabilidad de las empresas.

Jorge Iturbide Reyes (Caso Anahúac, México):
• Explicó que en México, donde la iniciativa lleva 10 años, se tuvo que realizar un trabajo de sensibilización y capacitación muy grande, ya que no se entendía que era la RSE y se la vinculaba a la filantropía y al voluntariado. Hoy el contexto cambio y las PYMES no sólo se suman invitadas por GEs sino por iniciativa propia, porque ven que la RSE les suma competitividad. Las PYMES no quieren quedarse atrás de la competencia en cuanto a innovaciones se trata.
• En cuanto a la metodología, tiene dos fases: Con las GEs, sistematizar las prácticas de RSE para definir los temas prioritarios; y con las PYMES, desarrollar un modelo propio según su especificidad ya que no se puede replicar el método utilizado con las GEs. De esta forma nace el Modelo IDEARSE, avalado por el gobierno federal. Este modelo trabaja no sólo con cadena de valor de GEs, sino con grupos de empresas agrupadas por sector y PYMES independientes.
“Es muy importante capacitar personas para que comiencen a trabajar con PYMES en una perspectiva de sustentabilidad adaptada a la realidad de las mismas”.

Dante Pesce (Caso Vincular, Chile):
• Con relación al tema “voluntariedad/obligatoriedad”, señaló que actualmente a nivel global existe una convergencia conceptual importante con el foco puesto en los principios rectores de los DDHH, las Empresas y el tema de la “debida diligencia”; lo cual fue votado unánimemente en la ONU, colocando al tema en otro nivel.
• Otro concepto importante es la “co-regulación”, esto es, buscar un equilibrio entre la regulación y la autorregulación en un proceso de diálogo social tripartito entre el Estado, las empresas y la sociedad civil para reconozcan y asuman conjuntamente la implementación. Perfeccionar los mecanismos de autorregulación y regulación es el gran tema hoy en Europa, marca la política pública, y por lo tanto, la cadena de suministro no puede quedarse fuera.
• Hay que establecer un piso de comportamiento ético sobre el cuál hacer negocios. Las GEs están exigiendo este tipo de condiciones y los proveedores dejarán de ser proveedores si no dan suficientes garantías en base a ese piso ético. A modo de ejemplo, está el caso sueco, donde hoy se exige a los proveedores del exterior introducir expertos en Sustentabilidad en las compañías como requisito para poder exportar a Suecia. Esta exigencia esta siendo directa en la política comercial en los países del norte de Europa y pronto se extenderá a otras regiones.
• La rendición de cuentas, esto es, la transparencia en los impactos de las empresas, se encuentra hoy más expuesta a la sociedad que, al mismo tiempo, está más capacitada y predispuesta a mirar y tomar acciones. La ciudadanía empoderada y educada demanda mayor transparencia a las empresas.

Ernesto Tocker (Caso Programa Valor/AMIA, Argentina):
• Explicó que en el caso del Programa Valor se tuvieron que realizar migraciones en cuanto al modelo de trabajo inicial, adaptándolo a la realidad de las PYMES argentinas, quienes al comienzo no sabían qué significaba la RSE. Por otro lado, se trabajó con las GEs en los criterios de selección de las empresas de su cadena de valor, acordando que en una primera instancia era necesario capacitarlas.
• En este sentido, afirmó que el Programa Valor con las GEs habla de Sustentabilidad y con las PYMES habla de Gestión. En la práctica, lo primero hubo que trabajar con las PYMES fue un ordenamiento interno para luego definir una meta hacia dónde ir. En algunos casos, se ofrecieron capacitaciones y, en otros casos más maduros, asistencia técnica.
“Hay que allanar el camino para que la RSE se instale en las PYMES. En la Argentina aún las PYMES están muy sujetas a la contingencia. Muy pocas reportan y adoptan el modelo ISO. Hay que invertir en ellas para eliminar las barreras a las puertas de entrada a la RSE (…) La responsabilidad está vinculada a todos los estamentos sociales, es una cuestión de todos. Tanto desde el sector social y empresario, como desde el sector público, es importante hacerse cargo de estos temas”.
• En el caso argentino, el rol del Estado es distinto al caso mexicano y chileno. Si bien existe un “Manual de Compras Públicas”, cuando se intentó establecer comunicación con quienes lo lanzaron no hubo respuesta. Con lo cual se plantea la necesidad de que el Estado asuma un rol más activo en la cuestión.